miércoles, 18 de septiembre de 2013

AUQUIHUATO (Leyenda de los distritos de Oyolo, Colta, Pararca y Pausa de la provincia de Paucar del Sara Sara-Ayacucho)



La noticia había corrido tanto como la velocidad de los chasquis; allá, en Cajamarca, los gritos desesperados de indios que morían al estruendo de arcabuces y mosquetes y otros que huían despavoridos entre los cascos de descomunales equinos desataba el horror y la sangrienta afrenta al Tawantinsuyo, el Hijo de Sol, el Sapan Inca Atahualpa, había sido capturado por el mismo conquistador Francisco Pizarro que pedía oro y plata para liberarlo.
Acá, en el valle del río Huancahuanca, actual provincia de Paucar del Sara Sara, tales noticias habían causado dolor y confusión; nadie podía entender cómo podía pasarle, todo lo narrado, al Hijo del Dios Sol. No podían imaginarse siquiera, ¿quien era aquel que se había atrevido a tal sacrilegio? ¡Si el Dios Sol no podía ser detenido por nadie en el mundo!, ¿Cómo era posible que encierren a su hijo?. ¿Acaso eran wiracochas más grandes que el Inti? ¿Podían existir esos puka kunka de barba blanca, descritos por los chasquis?
Esta era la reflexión de Auquihuato, príncipe adivino de Oyolo, que había ordenado se recolectarán joyas, tesoros y adornos de oro y plata. Tenía que cumplir con este encargo, pues la vida del Inca, estaba ante todo. Y se había dado la tarea de comunicar a todos los grandes señores y guerreros de la zona para persuadirlos a entregar oro y plata para enviarlo a Cajamarca.
Y así se hallaba ese caluroso día conversando con Pucapuca, joven guerrero de Pararca, que se encontraba furibundo contra los españoles y estaba dispuesto a iniciar una guerra para expulsarlos del Tawantinsuyo.
¿No crees venerable Auquihuato –dice Pucapuca- príncipe de los adivinos del Tawantinsuyo, que debo seguir fabricando armas para expulsar a esos asnaruna puka kunkas?
Nunca está demás fabricar armas, joven guerrero Pucapuca, contestó Auquihuato.
Molesto por esta respuesta, Pucapuca, se dirige a Auquihuato expresando su resentimiento: Nunca me respondiste con tanta sequedad, venerado Auquihuato. ¿No crees que aún podrían los ejércitos incaicos expulsar a los barbudos invasores?
Auquihuato, solemne, responde: Por el momento, la prioridad es salvar la vida de nuestro Sapan Inka, de modo que debemos reunir los tesoros que logren su rescate. Tal vez los blancos invasores se marchen para siempre, si les entregamos oro y plata en cantidad considerable.
Auquihuato con la esperanza de que una vez libre el Inca encabezaría al ejército imperial para expulsar a los españoles hablaba prudentemente. Pucapuca entendiendo las razones de Auquihuato promete entregar todas sus riquezas para el rescate.
A lo lejos vieron a la Coya Sarasara, que venía hilando lana roja, se acerca a los dos hombres, ante la rendida admiración de Pucapuca y el gesto indiferente del adivino.
Veo, buenos amigos Auquihuato y Pucapuca que continúan angustiados por la suerte del prisionero Inka Atahualpa, dijo Sarasara.
Auquihuato ansioso le responde: Así es, Coya Sarasara, reina de Parinacochas, preciso es que también tú aportes riquezas para el rescate del Inka.
La Coya Sarasara cubre con una manta multicolor una piedra cercana, se sienta y dice: Desde luego caro amigo, prepararé una recua con 200 llamas que serán arreadas por los yanas, mis servidores, hasta la lejana Cajamarca.
En la conversación Pucapuca impertinente había comentado un chisme sobre los supuestos amoríos que tuvieron en su juventud Auquihuato y la Coya Sarasara. Éstos, muy molestos e incómodos, aclararon de inmediato al joven guerrero del hecho que nunca ocurrió entre ellos.
De pronto, Auquihuato entra en trance y empieza a orar: Padre Sol poderoso ¡Oye mi plegaria y protege la vida de nuestro Sapan Inka Atahualpa!... y comienza a chacchar hojas de coca, ante la atónita mirada de Sara Sara y Pucapuca, mueve tristemente la cabeza diciendo: ¡Ah, la sagrada hoja de coca amarga cada vez más y presiento que el fin de Sapan Inka está cerca!
Era cierto lo que decía la coca, Pizarro había matado al Inca tras muchas promesas bonitas y falsas, la triste noticia llegaba hasta ellos… un chasqui imperial, arrodillado y lloroso le dice al adivino: Venerado Auquihuato: el Sapan Inka ya no está más entre nosotros. No envíen ya riquezas porque los españoles han matado al hijo del Sol. Escuchando esto, Pucapuca y la Coya Sarasara que ya estaban conmovidos se afligen hondamente. El cielo de repente oscureció y todo alrededor pareció entristecerse: cerros, plantas, ríos y animales.
Manteniendo la serenidad, Auquihuato eleva sus ojos al cielo y dice: Ya no vale la pena vivir porque la muerte del Inka significa el fin de nuestra autonomía. Pucapuca, ve a tus posesiones y entierra tus riquezas. Tú, Coya Sarasara con tu gran poder, cambia el cauce de las aguas y provoca terremotos.
¿Y tú que harás príncipe Auquihuato? Pregunta Sarasara
Auquihuato se cubre el pecho diciendo: Estoy destrozado, pero hallaré fuerzas para hacerme enterrar con todos mis tesoros en el gran cerro florido que fue siempre mi morada. Descansaré por siempre cerca de mi centinela Huanipaco, mirando las pampas inmensas de Chappe, Qalaqapcha y Chikchipampa. Es tanto mi dolor que dispongo luto eterno: no permitiré vegetación en mi cerro; el río Huacme será tan profundo que nadie regará con sus aguas y las vicuñas que cruzan las pampas llorarán mi silencio…
Desesperado se lleva las manos a la sien, mirando a todos lados repone: Nuestro mundo llegó a su fin, nos quitarán nuestros tesoros, nuestras tierras…impondrán sus leyes, dioses, modos de vivir, ciencias y creencias.
¡Nada será igual!
¿Y no será posible reconstruir nuestro mundo? Pregunta acuciosa Sara Sara
Tendríamos que encontrar la cabeza del Inka y colocarla en una olla para que genere otro cuerpo, repone Auquihuato, concluye diciendo… y para eso pasarán siglos noble Coya.
¡Adiós sabio Auquihuato! Yo no me enterraré como tú. Combatiré a los invasores y estaré en lucha constante provocando sismos y cambiando el cauce de los ríos, para que los puka kunka no tengan paz jamás! ¡Ay de ellos si olvidan mi culto! Diciendo esto Sara Sara comienza caminar…
¡Yo también lucharé contra ellos venerable Auquihuato! ¡Adiós para siempre! Diciendo esto Pucapuca se va junto a Sara Sara.
¡Adiós Sara Sara! ¡Guárdate bien Pucapuca! ¡Hasta siempre amigos míos! Diciendo esto Auquihuato los ve partir y dando la media vuelta se va.

ATRACTIVOS PERUANOS PARA VISITAR: TUMPA-YUNGAY-ANCASH



El pueblo de Tumpa, es un paraíso eterno lleno de maravillas naturales, escoltado por el majestuoso Huascarán, en Yungay, Ancash.
Tumpa, tiene sus raíces en las viejas Culturas ancestrales que existieron de tiempos inmemorables bajo las faldas del nevado Huascarán, como la Cultura Tzatza Racá, Yzcutacancha, Huerta Corral y Tsutsin. Hoy quedan los vestigios de estas culturas en el cual, se ubica actualmente, el pueblo de Tumpa.
La existencia de Tumpa data desde el año 1715, organizado por el Licenciado Francisco Guerrero de Almagro, Juez visitador para la venta y ordenanza de Tierras. Estos títulos marcan las reales firmes limitaciones que hasta la fecha mantiene la comunidad campesina de Tumpa y hoy Formado por los cuatro barrios: Ancash, Centro, San Antonio y Shocosh. Que constituyen un pueblo unido, Con una población aproximadamente de 3000 habitantes entre niños, jóvenes y adultos. Políticamente pertenece al distrito y provincia de Yungay, departamento de Ancash.
El rio santa, uno de los más caudalosos de la sierra y costa peruana, corre de sur a norte entre la Cordillera Blanca y la Cordillera negra, formando un profundo extenso valle:” el Callejón de Huaylas” en la cual resaltan pueblos y ciudades, siendo una de las zonas más espectaculares y asequibles de los Andes peruanos, a menos de 9 horas de Lima por carretera totalmente asfaltada y en buen estado. El distrito de mancos ubicado, en el km. 248 del Callejón de Huaylas es el punto de partida por (trocha carrozable), con dirección al nevado Huascarán a 8 km. De distancia. En la actualidad el servicio de transporte público es permanente de Mancos a Tumpa para su fácil acceso a la zona Huascarán, donde se encuentra ubicado el pueblo de Tumpa.
Conoce nuestros pueblos. Te esperamos.

EL MUERTO QUE SE LLEVO EL DIABLO (Mitos y Leyendas de Chincha)



Era ésta persona que tuvo una vida muy desordenada y llena de pecados. Aparte de pecadores se le conocía por ser muy agresiva y poseer el dinero suficiente como para alimentarse, beber licor en abundancia y convivir con varias mujeres a la vez.
Los comentarios sobre su mal llevada vida, pasaban de boca en boca, sin que nadie se atreviera a decírselo directamente. Asimismo, era comentario general que este hombre había hecho un pacto con el Diablo, quien a cambio de su alma y su cuerpo, le proporcionaba el dinero necesario para sus vicios y diversiones con las mujeres.
Como todo se vivo, éste tuvo que morir. El día de su fallecimiento la gente se incomodó mucho por saber si sus sospechas se confirmarían con su muerte. Todos se preguntaban que seria de su cuerpo y si era verdad que el Diablo se posesionaría de él.
Más que por curiosidad que por otra causa, varios concurrieron al velatorio; otro tanto no lo hizo por temor a que se presentara el Demonio en pleno acto a cobrar la deuda. Los asistentes estuvieron hasta altas horas de la noche. Si que nada anormal sucediera. Poco a poco se fueron retirando, hasta que al promediar las una de la madrugada solo se quedaban los familiares más cercanos, los cuales no pasaban de siete.
Estas personas, muy fatigadas por las muchas horas que habían permanecido despiertas, en un momento dado, se quedaron dormidas.
Al despertar, miraron con asombro que el lugar donde ante se hallaba el cajón con el muerto, estaba vació.
¡El muerto y el cajón habían desaparecido! Asustadísimos recorrieron la casa y los lugares aledaños, tratando de ubicarlo, pero no lo hallaron ¿Dónde estaría? ¿Se lo habría llevado en realidad el Diablo, como comentaba la gente? ¿Qué harían ahora cuando estaban a escasas horas del sepelio, al mismo que habían invitado a muchas personas?.
Al no encontrar el cadáver, dieron por descontado que el Diablo se lo había llevado. Inmediatamente se dirigieron a la funeraria en busca de un nuevo ataúd, el cual remplazaría al desaparecido. Los siete acordaron no decir nada de lo acontecido.
Consiguieron el cajón, colocaron en su interior un grueso tronco para que le de peso, y luego procedieron a cerrarlo herméticamente.
Cuando llegaron las personas para llevar el muerto al cementerio, se sorprendieron de encontrar la caja mortuoria totalmente cerrada. Entonces solicitaron les dejen ver el rostro del finado, pero tal petición les fue negada, porque naturalmente, si abrían la ventanilla lo único que verían seria un tronco seco, ya que el muerto se lo había llevado el Diablo.
Ante tal situación, volvieron a tomar fuerza los rumores ya conocidos, a pesar de ello concurrieron al entierro.
Quienes cargaron el cajón, camino al cementerio, aseguraran que el muerto estaba adentro, pues el cajón tenía peso.
¡Qué equivocados estaban los que tuvieron la oportunidad de cargar el ataúd! En lugar de una persona habían enterrado un tronco, y el muerto se hallaba en poder de el Diablo, quien de esta manera saldaba cuentas con quien llevó una vida llena de diversión y pecados gracias al dinero que le proporcionaba Satanás.

domingo, 13 de junio de 2010

CIENCIA VS. RELIGIÓN

Vamos a hacer un pequeño ejercicio mental. No será muy complicado y nos dará una importante reflexión sobre la eterna discusión entre algunos ateos y creyentes sobre la ciencia y la religión.

Todos sabemos que ciencia y religión siempre han existido y probablemente siempre existirán, y casi nunca se encuentran en estado puro, siempre se mezclan con otras tendencias e inclusive entre ellos mismos.

Es imposible separar ciencia y religión; pero la historia nos ha enseñado que si bien no se puede eliminar ninguna de las dos, bien se pueden disminuir y ralentizar su progreso.

El ejercicio es bastante fácil: escojamos una fecha en particular de la historia de la humanidad; puede ser cualquiera, yo tomaré como ejemplo el año uno de nuestra era.

Para ubicarnos espacialmente en el año 1 recordemos que el imperio Romano dominaba el mundo, o al menos el occidente del mismo. El medio oriente se preparaba para comenzar una serie de revueltas contra la ocupación romana y comenzaron a surgir Mesías o enviados divinos de los cuales algunos se hicieron populares y otros no tanto. En oriente las dinastías del este crecían y se mantenían en conflictos particulares. Aún el Islam no había nacido. Y América no había sido invadida todavía.

Ya todos sabemos lo que ocurrió después, pero el ejercicio es el siguiente: Imaginemos dos situaciones:

La primera supongamos que la historia de la humanidad a partir de ese año anule todo crecimiento e investigación científica. Es decir, imaginemos que desde el año 1 hasta nuestros días no hubo avance científico.

El mundo estaría regido por Dios y la religión. ¿Se lo pueden imaginar?, ¿Como sería el mundo actual sin ciencias y con solo religión?.

La segunda es todo lo contrario: imaginemos que a partir del año 1 toda religión o adoración a Dioses queda anulada. Solo existiría la investigación y el avance científico. ¿Lo imaginan?

Claro, claro, sabemos que es imposible, pero solo es un juego mental del que esperemos nos deje algún aprendizaje. Vamos a especular y a soñar un poquito más:

En el primer caso y aunque ustedes no lo crean han habido ejemplos que se adaptan bastante bien a esta situación. Por 10 siglos la historia de la humanidad vivió prácticamente sumergida en un entorno totalmente religioso y místico, donde Dios y la religión eran la primera y única palabra: La Edad Media. El atraso fue inconmensurable y patético. Ignorancia, retrocesos, científicos perseguidos y quemados, libros y bibliotecas destruidas, medicina primitiva, barbaries y matanzas, retraso en la educación, y tantas otras desgracias que afortunadamente no vivimos en carne propia. Imagínense ustedes alumnos 20 siglos viviendo de esa manera y sin ningún atisbo de ciencia, solo Dios. Me aventuraría a decir que el mundo que conocemos no existiría como tal, dudo que estarían ustedes leyendo estas palabras, dude que puedan investigar a través de un computador, incluso es posible que hasta estuviéramos muertos, sin la medicina moderna la esperanza de vida caería dramáticamente. En serio… ¿se lo pueden imaginar?

Veamos ahora el segundo caso de esta fantasía mental. En un mundo donde Dios y la religión fuesen reducidos o anulados sin duda la ciencia hubiese avanzado a una velocidad vertiginosa. No hubiésemos perdido 10 siglos de nuestra existencia adorando dioses y priorizando religiones. Imagínense como estaremos dentro de 10 siglos. El avance médico, la cura de enfermedades y la prolongación de la esperanza de vida y de los índices de natalidad, educación, avances en agricultura y ganadería, en comunicaciones, en fin, el mundo sería muy diferente al de ahora. Claro, muchos dirán “no todo sería perfecto” y estoy de acuerdo, así como habrá avanzado la medicina y otras áreas beneficiosas, la tecnología militar y armamentista también debe de haber avanzado. Pero si consideramos que la gran mayoría de los conflictos bélicos tienen un trasfondo religioso, creo que las guerras también habrían disminuido; por lo tanto el uso de armas también por consiguiente. Los acuerdos de paz no estarían basados en religiones ni en costumbres ancestrales. Lo sé, es especular demasiado, pero a groso modo, creo que estaríamos mucho mejor.

Creo que muchas creencias dogmáticas le han traído más daño que beneficio a la humanidad, y la ciencia es siempre una de las más afectadas de la influencia religiosa actual. Sé que es imposible eliminar la religión, de hecho creo que sería incluso perjudicial. Pero también creo que la influencia de ambos en la ciencia y tecnología debe disminuir. Me imagino un mundo donde la ciencia, la investigación, el estudio y la libertad del hombre estén alejados de las religiones. Un mundo donde el conocimiento sea la prioridad.

Soñar no cuesta nada.

lunes, 26 de noviembre de 2007

SEGURIDAD NACIONAL Y DERECHOS HUMANOS

Así como la seguridad nacional ha trascendido las fronteras estatales, convirtiéndose en una exigencia de la comunidad internacional democrática, la efectiva vigencia de los derechos humanos constituye una de las principales obligaciones del orbe democrático. Este deber de los Estados ha sido fijado en los tratados de derechos humanos, concretamente, en el primer párrafo del artículo 2º del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como en el primer párrafo del artículo 1º de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. En ambas disposiciones se estipula que los Estados Partes de esos tratados se comprometen a respetar y garantizar los derechos humanos de todas las personas dentro de sus respetivas jurisdicciones.

Esta importancia de los derechos fundamentales en las sociedades democráticas, no obstante, no implica que su ejercicio sea absoluto. En efecto, los derechos fundamentales pueden estar sometidos a restricciones o límites a su ejercicio. Tales restricciones están orientadas a la satisfacción de dos objetivos:

1. El respeto al ejercicio de los derechos fundamentales de las demás personas;
2. El respeto a bienes públicos de gran importancia social, tales como la seguridad nacional, el orden interno (orden público o seguridad ciudadana), la salud pública, la moral pública o el bien común.

Por ejemplo, no se podría aceptar el ejercicio de una religión en la cual se violen a menores de edad, ya que se estaría vulnerando la integridad personal de los niños involucrados en dicho culto, así como el orden público y la moral pública. Tampoco se podría afirmar que un ciudadano, en ejercicio de su libertad de tránsito, tiene el derecho de atravesar una propiedad privada o un cuartel militar sin autorización, ya que se estarían vulnerando los derechos a la propiedad y a la inviolabilidad de domicilio y, en el segundo caso además, eventualmente la seguridad nacional.

El respeto a los derechos de los demás y a los bienes públicos de relevancia social, como criterios orientadores del establecimiento de límites a los derechos fundamentales, han sido recogidos en los instrumentos sobre derechos humanos. De esta manera, en el artículo 29º inciso 2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se establece lo siguiente:

"En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respecto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática."

Una disposición similar se consagra en el artículo XXVIII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre: "Alcance de los derechos del hombre.- Los derechos de cada hombre están limitados por los derechos de los demás, por la seguridad de todos y por las justas exigencias del bienestar general y del desenvolvimiento democrático".

Por su parte, los tratados de derechos humanos reiteran estas restricciones en los derechos singularmente reconocidos en sus diversas disposiciones. Ello se aprecia, por ejemplo, en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos al estipularse –entre otras- estas cuestiones:

1. La libertad de tránsito y de residencia podrán ser objeto de restricciones previstas en la ley y necesarias para proteger la seguridad nacional, el orden público, la salud pública, la moral pública o los derechos y libertades de terceros, y sean compatibles con los demás derechos reconocidos en el Pacto (artículo 12º tercer párrafo);
2. La prensa y el público podrán ser excluidos de la totalidad o parte de los procesos judiciales por consideraciones relativas a la moral pública, orden público o seguridad nacional en una sociedad democrática, o cuando lo exija el interés de la vida privada de las partes o, en la medida estrictamente necesaria en opinión del tribunal, cuando por circunstancias especiales del asunto la publicidad pudiera perjudicar a los intereses de la justicia (artículo 14º primer párrafo);
3. La libertad de conciencia y religión estará sujeta a restricciones legales, las mismas que deben ser necesarias para la protección de la seguridad, el orden, la salud o la moral públicas, o los derechos y libertades fundamentales de los demás (artículo 18º tercer párrafo); etc.

Similares restricciones a los derechos de las personas se plasman en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, como por ejemplo en el tercer párrafo del artículo 13º, relativo a la libertad de pensamiento y expresión. La referida disposición señala lo siguiente:

"El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura sino a responsabilidades posteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar:

a. El respeto a los derechos o a la reputación de los demás, o
b. La protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas."

Como puede apreciarse, los tratados de derechos humanos fijan dos aspectos relativos al establecimiento de límites o restricciones al ejercicio de los derechos que consagran:

1. Se pueden regular límites al ejercicio de los derechos fundamentales a través de leyes, siempre y cuando tengan como finalidad la protección de los derechos fundamentales de las demás personas o de bienes públicos de relevancia social. Es decir, se debe observar un principio de legalidad.
2. Estos límites o restricciones deben ser necesarios, es decir, imprescindibles para conseguir las finalidades señaladas en el punto anterior. Ello implica que si tales finalidades pueden satisfacerse a través de medidas menos estrictas, las restricciones en cuestión no serían justificadas. Es decir, se debe observar un principio de necesidad.

Por otra parte, en el sistema constitucional peruano –como en otros ordenamientos constitucionales- también se consagra la posibilidad de restringir el ejercicio de los derechos fundamentales de las personas en atención a los dos fines ya mencionados. Por ejemplo, en atención a los bienes públicos de relevancia social (denominados "bienes constitucionales" por la doctrina constitucional), hay referencias concretas a la seguridad nacional (artículos 2º inciso 5, 70º, 72º de la Constitución de 1993), orden interno o seguridad pública (artículo 2º inciso 12, 59º, 166º), moral pública (artículo 2º inciso 3), salud pública (artículo 2º incisos 9 y 11), etc.

Por cierto, los límites al ejercicio de los derechos fundamentales consagrados en la Constitución deben respetar los principios de legalidad y de necesidad consagrados en los tratados de derechos humanos. Ello en la medida que estos instrumentos internacionales constituyen una fuente de interpretación de los derechos constitucionales, conforme a lo señalado en la Cuarta Disposición Final de la Constitución de 1993.

De otro lado, en la medida que la Constitución de 1993 establece que la República del Perú es un Estado democrático de Derecho (artículos 43º y siguientes), de ello puede deducirse válidamente que toda restricción a los derechos fundamentales debe observar los principios de razonabilidad y proporcionalidad. Lo contrario implicaría otorgar un poder discrecional al Estado para configurar los límites al ejercicio de los derechos de las personas.

Mediante el principio de razonabilidad, se evalúa la idoneidad de una medida restrictiva de un derecho fundamental para garantizar el respeto a los derechos fundamentales de los demás o a los bienes constitucionales. Por ello, una restricción será razonable si es apropiada para lograr tales fines. En otras palabras, se debe establecer una relación lógica de adecuación entre el medio restrictivo y el fin que se persigue.

Por ejemplo, si la Policía Nacional tiene sospechas fundadas de que en una casa determinada se encuentra escondido un grupo de presuntos terroristas, no sería razonable (idóneo, apropiado, adecuado, lógico) iniciar el procedimiento legal de expropiación de la casa en cuestión, o establecer cualquier otra restricción menor al derecho de propiedad del dueño, para obligar a los terroristas a abandonarla y así detenerlos. Asimismo, con el objeto de tutelar la seguridad nacional, no sería razonable denegar el acceso a la información pública sobre documentos relativos a las prestaciones médicas y de salud que brinda la Marina de Guerra a sus miembros. Dicha medida restrictiva no se adecua al fin que se pretende preservar.

Por otra parte, a través del principio de proporcionalidad se verifica que las medidas restrictivas hayan sido fijadas de acuerdo con la magnitud y características de la situación concreta que amerita el establecimiento de límites a los derechos fundamentales. Es decir, tomando en consideración las circunstancias del caso concreto, se efectúa un juicio de ponderación entre los derechos fundamentales en conflicto o entre un derecho fundamental y un bien constitucional que se le contrapone.

Por ejemplo, en respuesta a los hechos de violencia suscitados en la ciudad de Arequipa como parte de la protesta ciudadana contra la privatización de empresas eléctricas públicas de la región, el Poder Ejecutivo declaró el estado de emergencia en todo el Departamento de Arequipa por un plazo de 30 días, disponiéndose que las Fuerzas Armadas asuman el control del orden interno. Aún cuando se entienda que dicha medida fue razonable y necesaria, fue absolutamente desproporcionada ya que por una situación de alteración del orden público básicamente ubicada en la ciudad de Arequipa, se declaró un estado de excepción en todo el departamento. Es decir, no hay una relación proporcional entre la magnitud de la afectación del orden público con relación a la incidencia de la media restrictiva en la población. En efecto, la restricción a los derechos fundamentales a la libertad personal, inviolabilidad de domicilio, libertad de tránsito y libertad de reunión, como consecuencia de la declaración del estado de emergencia, no sólo afectó a los pobladores de la ciudad de Arequipa (el lugar en el cual se efectuaron los actos de violencia) sino a los de todo el departamento, es decir, a más de 900 mil personas, aproximadamente el 3.8% de la población nacional.

Conforme a todo lo expuesto anteriormente, en el caso concreto de la seguridad nacional, podemos arribar a las siguientes conclusiones:

1. La seguridad nacional es un bien público de relevancia social (bien constitucional) que justifica el establecimiento de restricciones al ejercicio de los derechos fundamentales, de conformidad con los tratados de derechos humanos y la Constitución.
2. Para que tales restricciones sean válidas según los tratados de derechos humanos y la Constitución, deben respetar los principios de legalidad, necesidad, razonabilidad y proporcionalidad.

martes, 12 de junio de 2007

¿Qué es ser cholo, papá?


¿Qué es ser cholo, papá?

Wilfredo Ardito Vega

"¿Soy feo porque soy negro?" "¿Ser blanco me hace mejor?" Existen libros para ayudar a que los niños sean más ordenados, conozcan su sexualidad o acepten la muerte del pez dorado, pero el padre o la madre desconcertados ante las mencionadas preguntas, no encontrarán la sección que les oriente sobre cómo su hijo o hija deben vivir (y no sólo sobrevivir) en una sociedad racista.

Algunos papás optan simplemente por salir del paso con frases como "Todos somos cholos". Otros prefieren pensar que es mejor preservar a sus hijos del conocimiento de realidades tristes. Sin embargo, cuando los niños preguntan, ya han percibido las diferencias racistas tan arraigadas en nuestra sociedad... o quizás ya las han sufrido.

"¡Qué feos se ven esos cholifacios al lado de mi sobrina!", dice una señora en una clínica de San Isidro, ante la vitrina donde se muestran los recién nacidos. En el Perú, desde tierna edad, los rasgos blancos de un niño son motivo de elogio, inclusive delante de hermanos o primos de piel más oscura. Una señora de Pueblo Libre recuerda: "Cuando estoy con mis hijas, mucha gente me dice que la más blanca es preciosa y después preguntan por su hermanita: ¿Ella también es hija de usted?".

Hace unas semanas, Susana Baca recordaba su infancia: "Se siente mucho dolor al descubrir el rechazo que una, simplemente por el color de su piel, generaba a otras personas". Actualmente, para la mayoría de niños peruanos, no es necesario que alguien les diga una frase ofensiva: los medios de comunicación cumplen este papel con eficacia.

Desde los pañales Huggies hasta Vick Vaporub, desde la leche Gloria hasta los helados D'Onofrio, la publicidad solamente muestra niños rubios felices y queridos por sus padres. "De esos catálogos, las imágenes más indignantes son las que muestran niños", dice una profesora de la Universidad de San Marcos, refiriéndose a los encartes de Saga Falabella y Ripley. Los rostros andinos, mestizos o negros de millones de niños peruanos son también excluidos de los capillos de bautizo, las estampas de primera comunión y la "renovada" sección Mi Hogar de El Comercio.

Evidentemente, este bombardeo de imágenes afecta la autoestima de los niños, por lo que se les debe hablar sobre el racismo desde que comienzan a comprender los programas y los comerciales de televisión... sin esperar que la escuela cumpla esta labor: en muy pocos colegios existen planes o políticas para enfrentar este problema.

Inclusive, algunos centros educativos pueden tener prácticas abiertamente racistas. Hace unas semanas, el nido Mi pequeño universo de San Borja, solicitó una profesora que pudiera transmitir valores... y le exigían contar con "excelente presencia". Puede imaginarse qué tipo de valores transmitirá un establecimiento con tales criterios de contratación de personal.

Es importante explicar a todos los niños que el racismo es una conducta irracional, fruto de una mentalidad atrasada, tanto a quienes serán más proclives a ser discriminados, como a quienes podrían resultar futuros discriminadores... y naturalmente a todos los que vivirán la ambigüedad del racismo peruano, pudiendo pasar de discriminadores a discriminados, según el contexto. Con todos conviene conversar respecto a las imágenes publicitarias, especialmente durante las campañas comerciales, cada vez más agresivas.

Promover una autoestima equilibrada permitirá que cada uno se acepte como es. "Si no hubiera sido por mi papá, que nos alentó a no dejarnos vencer, hubiera sido muy difícil salir adelante", recuerda Sofía Carrillo, una periodista negra.

En ocasiones, las concepciones racistas pueden ser transmitidas por algún compañero, que tiene ascendiente sobre los demás. Por ello, es importante estar atento si los niños practican formas de selección racial. "Tuvimos que conversar con él porque descubrimos que sólo quería jugar con amiguitos blancos", declara la administradora de una ONG.

Las expresiones o bromas racistas pueden tener consecuencias nocivas si son escuchadas por niños pequeños. Igualmente, el trato que se brinda a la empleada del hogar, el vigilante o, especialmente, a los niños que venden caramelos o limpian lunas puede generar la percepción de que existen seres "maltratables".

Revertir algunos elementos simbólicos puede ser importante: la tecnología actual permite que en un capillo o la invitación de un cumpleaños aparezca el rostro del propio agasajado y no una imagen rubia ficticia (lo mismo puede decirse para las tarjetas de fiestas de quince años).

Ayudar a los niños a afrontar el racismo no sólo contribuirá a su estabilidad emocional, sino a una tarea pendiente en el Perú: la consecución de una sociedad más justa y humana.

Jhon Lennon